La Inteligencia Artificial (IA) generativa no es un actor neutral. Aunque promete revolucionar la productividad y crear nuevas categorías de empleo, un reciente informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) lanza una advertencia clara: las mujeres enfrentan un riesgo de automatización significativamente mayor que los hombres.
Esta disparidad no es casualidad, sino el resultado de una estructura laboral donde la segregación ocupacional y la falta de representación en sectores estratégicos dejan a la fuerza laboral femenina en una posición vulnerable.
El dato clave: Doble exposición al riesgo
Según la investigación Gen AI, occupational segregation and gender equality in the world of work, las ocupaciones dominadas por mujeres tienen casi el doble de probabilidades de estar expuestas a la IA generativa.
29% de los empleos femeninos están expuestos a esta tecnología, frente al 16% en los hombres.
En niveles de alto riesgo de sustitución, la brecha es alarmante: un 16% para ellas frente a solo un 3% para ellos.
¿Por qué ocurre esto?
El riesgo está directamente ligado a la segregación ocupacional. Las mujeres ocupan mayoritariamente roles administrativos, de soporte empresarial, secretaría y contabilidad. Estas funciones suelen basarse en tareas rutinarias y codificables, precisamente el "fuerte" de la IA generativa. En contraste, sectores masculinizados como la construcción o los oficios manuales presentan una resistencia natural a la automatización actual.
El muro de cristal en el sector STEM
A pesar del auge tecnológico, las mujeres siguen estando infrarrepresentadas en las áreas que precisamente diseñan el futuro: Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM).
"A nivel mundial, las mujeres representaban solo el 30% de la fuerza laboral en IA en 2022."
Esta exclusión genera un círculo vicioso:
Menos oportunidades: Al no estar en los puestos de toma de decisiones, las mujeres acceden a menos capacitaciones y roles de alto valor.
Sesgos algorítmicos: Los sistemas de IA se entrenan con datos que reflejan prejuicios sociales. Sin mujeres diseñando estos algoritmos, la IA corre el riesgo de automatizar la discriminación en procesos de contratación y evaluaciones salariales.
Geografía de la exposición
El impacto varía según la madurez digital de cada país. En las economías de ingresos altos, el 41% de los empleos están expuestos a la IA, una cifra que cae al 11% en países de ingresos bajos. Sin embargo, en el 88% de las naciones analizadas, la mujer siempre es la más expuesta, con casos críticos en países como Suiza, Reino Unido y Filipinas, donde más del 40% del empleo femenino está en la zona de impacto.
¿Es el fin del empleo femenino o una oportunidad de rediseño?
Como señala Anam Butt, coautora de la investigación, la IA no entra en un mercado laboral neutral. Entra en uno condicionado por normas sociales y una distribución desigual de las tareas de cuidado.
Sin embargo, el informe es optimista si se toman medidas urgentes. El impacto de la IA no está predeterminado; su éxito dependerá de:
Políticas de re-skilling: Capacitar masivamente a mujeres en habilidades digitales.
Gobernanza ética: Integrar la igualdad de género en el diseño y despliegue de la IA.
Diálogo Social: Involucrar a gobiernos, empresas y trabajadores para asegurar que la tecnología mejore la calidad de vida y la autonomía laboral, en lugar de reducirla.
Conclusión
La IA generativa puede ser una herramienta de empoderamiento o un factor que profundice las brechas existentes. La diferencia radica en las decisiones políticas y corporativas que se tomen hoy. El futuro del trabajo debe ser inclusivo o, sencillamente, no será un futuro sostenible.
Fuente: OIT

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